• Ana Sancer

Los sonidos de nuestro alrededor y los pensamientos que nos vienen a la cabeza continuamente se pueden considerar una especie de alimento. Estamos familiarizados con la comida que masticamos y tragamos. Pero no es la única clase de alimento que los humanos consumimos, también hay otros. Lo que leemos, las conversaciones que mantenemos, los programas que miramos por la tele, los videojuegos a los que jugamos, y nuestras preocupaciones, cavilaciones y angustias también son una especie de alimento. No es de extrañar que a menudo no haya espacio en nuestra mente para la belleza y el silencio, porque lo estamos llenando a todas horas con muchas otras clases de alimentos.


Hay cuatro clases de alimentos que consumimos a diario. En budismo los llamamos los Cuatro Nutrientes: los alimentos comestibles, las impresiones sensoriales, las voliciones y la conciencia, tanto a nivel individual como colectivo.


Los alimentos comestibles son la comida que ingieres cada día. La segunda clase de alimento, las impresiones sensoriales, son las experiencias sensoriales que captas con los ojos, los oídos, la nariz, la lengua, el cuerpo y la mente. Como, por ejemplo, lo que oyes, lees, hueles y tocas. Así como las conversaciones telefónicas, los mensajes de texto, el sonido del autobús que se cuela por la ventana de tu casa, la valla publicitaria que lees mientras vas por la calle. Aunque todas estas cosas no sean alimentos comestibles, son información e ideas que recibe tu mente y que consumes a diario.


La tercera clase de alimento es la volición. La volición es la fuerza de voluntad, tus inquietudes, tus deseos. Es un tipo de alimento porque sustenta tus decisiones, tus acciones y tus movimientos. Sin volición, sin el deseo de hacer algo, no te moverías, simplemente te marchitarías.


La cuarta clase de alimento es la conciencia. Este tipo de comida incluye tu conciencia individual y el modo en que tu mente se nutre a sí misma y alimenta tus pensamientos y acciones. También incluye la conciencia colectiva y cómo esta te afecta.


Cada alimento te afecta enormemente, es importante ser conciente de lo que consumes y de la cantidad consumida. Es fundamental para protegerte. Si no te proteges, abosorberás demasiadas toxinas. Si no prestas atención, te llenarás sin darte cuenta de percepciones y sonidos tóxicos que te harán enfermar.



Thich Nhat hanh. Silencio