Cuaderno para pensar la vida

 
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Es la habilidad para atender y transformar la ira y arreglar las diferencias sin violencia ni destrucción.

Es ser paciente y tener disposición para dejar pasar el placer temporal en favor de una meta más difícil e importante.

Es perseverancia, a pesar de una fuerte oposición y grandes desilusiones.

Es tener humildad y saber reconocer los errores que se cometen.

Es capacidad para enfrentarse con la frustración y la derrota, sin permitir que las fuerzas flaqueen.

Es poder tomar decisiones y mantenerlas.

Es el arte de vivir en paz con aquello que no podemos cambiar.

Es tener corazón para cambiar lo que debe ser cambiado y sabiduría para conocer la diferencia.




Hablar implica un acto de responsabilidad y es frecuente que no se preste atención a lo que se dice y que se haya convertido simplemente en un hábito. Vale la pena entrar en contacto con lo que decimos para aumentar nuestro nivel de conciencia. Aprender a poner atención a las palabras que usamos puede ser una manera de establecer un contacto más auténtico con nosotros mismos, y por lo tanto con los demás.




¿Cómo reacciona tu cuerpo a una determinada situación?

¿Cómo reacciona tu cuerpo ante la presencia de otra persona?


Observa tus sensaciones, observa el mensaje que te envía tu reacción sin pretender reprimir, cambiar, suprimir o anular aquello que está ocurriendo en tu interior. Esa información forma parte de tu historia y de lo que eres. Hacerte responsable de tu vida también conlleva hacerte cargo de aquello que ocurre en el cuerpo que eres.